lunes, 10 de mayo de 2010

Sábado a la tarde

Salen chispazos de luz.

Los tres hombres,

recostados en la pared de la iglesia,

acurrucados,

comprimidos en un frenético juego

de aspiración y cenizas,

de lucha contra el viento.

Sus espaldas están curvas y sus ojos movedizos.

Sus piernas están extendidas,

apoyadas en el pasto alto y mal cuidado

del costado de la capilla.

Desde la puerta, a una considerable distancia,

los recién comulgados observan con pena a los tres hombres.

Yo paso por la calle,

borracho de angustia,

drogado con tranquilidad,

y miro.

Todos tenemos nuestras propias adicciones.

Somos pocos los que las aceptamos.

Tal vez es que ya nos dejamos vencer.

Tal vez es que vamos ganando.

2 comentarios:

  1. Esa imagen!! Sin el viento no sería lo mismo. Que tremendo. Acá no se ven esas cosas.Parece mentira, pero extraño a los lateros.

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  2. ¿Falta viento en Santiago de Compostela?Qu´epoco serio un país sin lateros. Así está Uropa ahora. En plena crisis. =/

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