jueves, 2 de junio de 2011
Que so pretexto
viernes, 13 de mayo de 2011
Si yo fuera millonario 1
Si yo fuera millonario elegiría la casa de algún amigo, o algún conocido, y por la noche mandaría colocar un baño químico (o uno que venga a parecérsele) frente a su casa, en la vereda. A la noche siguiente, mandaría colocar un sillón (cementado a la vereda), una mesa (con algunas revistas esparcidas encima), un televisor de cartón frente al sillón y contrataría a un grupo de actores vestidos con los colores de algún equipo de fútbol que pasarían la noche mirando la tele en la vereda, tomando cerveza y comiendo una picada, comentando jugadas, indignándose periódicamente por alguna supuesta mala decisión arbitral y finalmente entrando en un éxtasis casi religioso al celebrar un gol de su equipo.
Es de presumir que mi amigo o conocido va a llamar a la policía, de modo que tendré que tomar la precaución de invertir un poco de dinero en la comisaría de la zona.
viernes, 6 de mayo de 2011
Mudanza
Andate.
Por favor,
agarrá tus cosas,
y andate.
Andate. En serio.
Salí de mi cabeza;
salí por mis fosas nasales,
o si querés,
por mis orejas.
Pero andate.
Andate, por favor. Agarrá tus cosas
y andate.
O andate sin tus cosas,
la cuestión es que te vayas,
que me liberes la cabeza
de tu presencia.
Liberame la cabeza.
¿ “Liberame la cabeza”?
¿Ves lo que me hacés decir?
Andate por favor. Andate.
“Liberame la cabeza”. Sólo falta que diga
“de fiesta” para ser un hippie de mierda.
¡Salí!
¡Salí de mi cabeza!
Necesito un poco de tu no presencia.
Tu no presencia de mañana,
cuando abro mis ojitos;
tu no presencia a la noche,
cuando froto mis pies
tratando de cerrar mis ojos.
Tu no presencia.
Te lo imploro. Salí de mi cabeza.
Voy a dejar de escribir acá,
para que puedas ir saliendo.
lunes, 2 de mayo de 2011
La estación del ferrocarril
El ruidito de mis championes arrastrando pedregullo
es tan tentador,
que al pasar por la estación
no puedo caminar por el caminito asfaltado;
además, el pedregullo está junto a la vía,
y a mí me gusta la vía,
nostálgica,
rodeada de plantitas,
de pastitos,
así, tan sugerente.
Porque esos rieles sugieren.
Todo, sentado al solcito en un banco de la estación, sugiere;
pero los rieles, los que vienen para acá y los que van para allá,
sugieren mucho más.
Es increíble cómo da gusto
sentirse pensador en el banquito de la estación.
¡Vino un tren!
¡Vino un tren!
Llega gente.
Y a mí en este rato, muchas otras cosas se me han ido.
sábado, 30 de abril de 2011
Apariciones
Anoche te me apareciste; es decir, soñé contigo. Había pasado bastante tiempo desde la última vez, pero estabas igualita: tan vos, tan real, tan fresca, tan linda, tan vos. Una lástima que el sueño terminó. Esta vez tampoco me dio el tiempo para matarte.
jueves, 28 de abril de 2011
Las verdaderas aventuras de Darío 1
Hoy, conversando con dos alumnos, tuvimos la siguiente idea, que en Castellano sería algo así:
Tres personas ingresan a un restaurante –según lo que planificamos éramos JI, Lloviznita y yo-; Lloviznita llevaría con ella una cartera, dentro de la cual habría un ratón muerto, probablemente blanco; una vez servidos nuestros platos (tallarines era una de las opciones) JI sacaría el ratoncito muerto del bolso de Lloviznita y lo colocaría disimuladamente dentro de mi plato de tallarines; yo, simplemente sería el encargado de llamar al mozo y decirle la gloriosa frase:
-Mozo, hay un…un ratón muerto en mi plato.
Mi cara debía ser, naturalmente, de asco y de indignación; pero una indignación elegante, es decir, una indignación de esas que te hacen parecer un inglés. Mientras yo debía estar enterándome de qué manera nos resarciría el restaurante conversando con el mozo, Lloviznita y JI harían caras de desaprobación y menoscabo en relación a la atención al público del establecimiento, principalmente negando con la cabeza y mordiéndose el labio inferior, mirando a los clientes de las mesas más cercanas.
¿Por qué? ¿Para qué? No está del todo claro. Creo que hay algo de Macedonio Fernández ahí; algo de reírse con el proyecto aunque nunca se vaya a concretar.
O speakings que se tornan surrealistas porque los libros de inglés contienen temas de discusión para nada interesantes.
