lunes, 3 de octubre de 2016
Apuntes desordenados sobre el uso del etc
lunes, 2 de mayo de 2016
Los grupos de Whatsapp y tercero de liceo
Ojo, no juzgo la ausencia de actividad sexual: juzgo ,y como algo negativo, lo que se hace con ella. A la hora de sublimar, mejor es compartir citas de Heidegger o reseñas de películas que te gustaron que fotos de rubias que resultan ser travestis bañándose acompañados de un “jaja” o directamente señoritas metiendo cosas por sus cavidades.
martes, 11 de marzo de 2014
He estado observando.
martes, 31 de diciembre de 2013
Después se verá
miércoles, 6 de noviembre de 2013
Universos paralelos
viernes, 6 de enero de 2012
El que elige, no coge
viernes, 4 de marzo de 2011
Una vez me dijo Aurelio
Me dijo que hay veces que conviene callarse. Me dijo que la lucidez del fatalista, que esa amargura a carcajadas, no es bien vista en los foros de las buenas personas, de los correctos, de los balanceados, de los alineados, de los que saben cómo distraerse bien. Poco a poco voy aprendiendo a saber cuándo debo callarme y cuándo hablar.
Poco a poco.
jueves, 10 de febrero de 2011
Falacia para silenciar moralistas
¡Qué linda!
-¡Ay! ¡Pero es muy chica! ¡Debe tener dieciséis!
-¿Y? Yo solo dije que era linda, nada más; si hubiese dicho “qué fea” vos no me hubieses dicho que era chica ¿no? ¿No ves que edad y belleza son variables independientes?
viernes, 21 de enero de 2011
Vacaciones
Nota uno: Ajenjo.
El ajenjo no tiene la mejor de las relaciones con algunos de mis órganos. El ajenjo de origen Francés tiende a ingresar lentamente, a tragos precavidos pero incendiarios por la boca, y a salir rápidamente, horas más tarde, por el mismo lugar.
Nota dos: Mito.
Que caminar en la arena es recomendable cuando uno tiene una rodilla inflamada es un mito. Pude comprobar que no solo aumenta la inflamación, sino que aumenta también el dolor, considerablemente.
Nota tres: Arena.
Está todo bien con la arena cuando es de noche. Y está todo más que bien cuando la luna está así de preciosa.
Nota cuatro: Juego.
Caminar por la playa, descalzo, de noche y con los ojos cerrados resultó ser extremadamente divertido; en especial resultó divertido caminar por la orilla y sentir el sonido de las olas que reventaban cerca. Sentir el "tsss" del agua llegando a mis piecitos descalzos fue divertido.
Día 2
Nota uno: Novedad.
Caminar por la arena blanda no tiene poderes curativos como dije antes, pero hoy descubrí que sí tiene un poder similar: caminando con mi rodilla inflamada pisaba distinto, mal, y terminé agravando una vieja lesión en el tobillo, de modo que no hubo más dolor en la rodilla (o al menos no "recordé" que me dolía) porque mi tobillo decidió tomar protagonismo.
Nota dos: Distancias.
Cuando mis amigos dicen "queda acá nomás", no queda "acá nomás"; queda lejos.
Nota tres: Luna y árboles, para variar.
Si bien la luna estaba preciosa y grandota, fue difícil seguirla con la mirada; lo mismo sucedía con las copas de los árboles. Habían demasiados pozos y era fácil tropezar.
Día 3
Nota uno: Hoy fue mi tercer día sin café. No puedo. No es humanamente posible mantenerse despierto sin café. Definitivamente no me gusta el mormonismo.
Nota dos: La falta de café me ha quitado las ganas de escribir estas notas.
Día 4
Nota uno:
domingo, 16 de enero de 2011
Lo inevitable
Antes escribía cosas que me causaban gracia porque me parecía lo único que valía la pena.
Después me enamoré de Florencia, pero ella estaba enamorada de otro, y ahí me di cuenta que el amor –en especial el amor negado- es un tema inevitable.
Y se murió mi abuelo, y me di cuenta que lo peor no es enterarse que alguien que querés y te acompañó toda tu vida se murió, sino descubrir en los actos más mundanos que no va a estar más y que el mundo sigue andando como si nada. Escribir sobre esa sensación, o motivado por esa sensación, también es inevitable.
Y ahora no solo escribo cosas que me causan gracia, pero cuando lo hago, me produce más placer y lo hago con más entusiasmo. Mis carcajadas parecen desesperadas, pero son carcajadas nomás.
martes, 4 de enero de 2011
El que mata, tiene que morir
El que mata, tiene que morir. Así lo escuché en la tele. Y la verdad, da para pensar. Digo, yo lo hice. Y entonces:
El que mata, tiene que morir. Pero el que mata tiene que morir en serio. En serio de veras.
Entonces si alguien mata, ese tendrá que morir, pero ese alguien que tiene que morir tendrá que ser matado por otro alguien, y ese otro alguien habrá matado, de modo que tendrá que morir. Pero entonces, ¿quién lo matará? Otro alguien que también tendrá que morir será quien se haga cargo del asunto, y ya alguien deberá hacerse cargo de matar al que se hizo cargo del asunto, dejando entonces la necesidad de que otro alguien mate a quien mató, y a la vez, sea matado por haber matado, por otro que habrá de ese modo matado y deberá ser matado por haber matado. Y así.
Peeeeeeeero, no hay que quedarse en la cortita. Hay que analizar el tema en profundidad: el que mata, puede matar directamente o indirectamente; es decir: puede darse el caso de que en un crimen haya un autor material, y un autor intelectual. Lo mismo sucede en este caso de “el que mata, tiene que morir”. “Quien manda matar, también tiene que morir”. Entonces, quien mande matar, ¿deberá ser matado o deberá ser mandado matar? ¿Qué vacío legal, eh? Yo creo que tendría que ser mandado matar por alguien que será el autor intelectual que será mandado matar por otro que seguirá luego su suerte, siendo el segundo eslabón de una cadena que permitirá la existencia de dos grupos de gente que tendrá que morir: por un lado los que matan, y por otro los que mandan matar.
Y todo terminará, seguramente, cuando estemos todos menos uno muertos y el informativo se quede sin televidentes y sin contenido.
O, cuando encaremos un poquito el asunto y nos demos cuenta que matar está mal, y que decir “el que mata tiene que morir” y seguir como si nada porque después de todo “yo no lo voy a hacer, va a ser el Estado” o “lo resolverá la Sociedad” es de hijo de puta, de cobarde, de cínico, de fascista, de imbécil, de no-humano, de inmoral.
Me parece.
lunes, 27 de diciembre de 2010
Comportamientos en el ómnibus y su trasfondo psicológico
Este texto es un guión utilizado en una columna del programa Todos Contra Todos, del cual participo, que puede ser oído los Domingos de 16 a 19 en www.radioactivafm.org o en el 102.5 de su dial en algunas zonas de Montevideo.
Comportamientos en el ómnibus y su trasfondo psicológico
Hay, si no me equivoco –y seguramente me equivoco- tres grandes tipos de personalidades.
La personalidad neurótica, la personalidad psicótica y la personalidad fronteriza.
Neuróticos, psicóticos y fronterizos: estereotipos para ilustrar
El neurótico experimenta culpa, necesita aprobación de los demás y experimenta culpa, y experimenta culpa. Y culpa.
El neurótico es habitualmente descripto como…Woody Allen.
El psicótico, en cambio, no experimenta culpa, no le importa mucho qué es lo que sucede a su alrededor siempre y cuando consiga lo que desea. Se lo describe habitualmente como un ser egoísta que vive en una burbuja. Un buen ejemplo sería el personaje de Seinfeld, George Constanza.
El fronterizo por otra parte, es aquel que está más jodido. Es más proclive a sufrir de trastornos severos de personalidad y en encima su denominación se puede prestar a confusión y hacernos creer que solo las personas nacidas en Rivera, Artigas, Cerro Largo o algún lugar cercano a una frontera pueden ser fronterizos, cuando en verdad no se trata de eso. Puede haber Fronterizos en Durazno y neuróticos en Rivera.
El fronterizo es habitualmente descripto como alguien proclive a las mudanzas, a los cambios bruscos de apariencia y gustos estéticos.
Un ejemplo de este tipo de personalidad que se me ocurre es Ruben Rada
Hasta aquí, estoy brindando nada más que información –falseada, llena de verdades a medias- que debemos tener en cuenta para pasar al siguiente punto, que es el verdadero descubrimiento:
Los comportamientos de los pasajeros en los ómnibus son CLARAMENTE vinculables a estos tres tipos de personalidad. Y esto que digo, no es simplemente que se me ocurrió; tengo años estudiando la materia.
Situación: una persona que viaja sentada se para, y deja su asiento libre.
Un pasajero neurótico miraría a su alrededor, buscaría la aprobación de otra persona antes de sentarse; ni hablar que si una persona de la tercera, cuarta o quinta edad está en el ómnibus le cederá el asiento –lo mismo que a una mujer embarazada, a un niño o a un mormón- ; y vale decir que para que una pasajero neurótico se siente el asiento tiene que quedar libre frente a él, y no haber otros candidatos cerca. Sino, a viajar parado.
Un pasajero psicótico en esa misma situación se sentaría sin problemas si el asiento queda vacío frente a él. Pero incluso, si el asiento libre está lejos de su posición, se arrimará, impedirá el paso de los demás, fingirá lesiones que no tiene, desmayos falsos o algún otro tipo de artilugio para hacerse del lugar. Gran parte de la población de pasajeros psicóticos son señoras mayores. Y en especial señoras mayores con bolsas.
Un pasajero fronterizo probablemente reaccione de un modo intermedio al de las dos personalidades analizadas antes, sentándose si el asiento queda libre frente a él. El tema curioso ocurre luego, cuando el ómnibus se va vaciando, y el pasajero fronterizo comienza a vagar por el ómnibus, cambiándose de asiento de un lado a otro, porque en uno da el sol, porque se desocupó allá adelante uno individual, porque de aquel otro lado se ve más lindo para afuera, etc.
Otros aspectos a tener en cuenta al viajar en ómnibus:
El pasajero sádico.
Habitualmente se trata de una señora mayor, pero también lo puede haber de otros rangos etáreos; suelen estar armados con bolsos, carteras, mochilas, tablas de dibujo, agendas de tapa dura o paraguas con punta. Son verdaderamente peligrosos, en especial en los ómnibus llenos.
El escolar.
El niño es malo. Y esa maldad se potencia cuando tiene mochila y corre por el pasillo del ómnibus.
La señora mayor dispuesta a matar si no consigue un asiento rápidamente.
El chofer del ómnibus que juega a los bolos con los pasajeros frenando de golpe.
Las pandillas de gnomos que suben a tirarle chumbitos babeados a la gente que viaja sentada.
domingo, 19 de diciembre de 2010
Ulertzea
Me gustaría saber cómo hacen para seguir viviendo como si nada cuando ven una mujer espectacular, de esas inaccesibles, de esas que te miran de reojo como si les diera lástima que las miraras o esas que ni siquiera se dan cuenta que estás ahí.
¿No les da ganas de llorar? ¿No se sienten miserables? ¿Será que no ven lo que yo veo? ¡Y encima pueden dormir de noche como si nada!
Si hasta les parece perfectamente normal. “Y es así”, me dicen.
lunes, 22 de noviembre de 2010
Todo sobreactuado
Y ahora parece que los tipos son una mierda, todos traicioneros, todos mentirosos, todos adúlteros.
Y ahora parece que todos actúan un papel, que sus vidas son especiales, llenas de vicisitudes, de alegrías contundentes y de depresiones estrepitosas.
Y ahora parece que todos están tristes, sufriendo por amor, con el dorso de la mano apoyado en la frente y los ojos cerrados, levantando el mentón.
Y ahora parece que hay que llorar y avisarle al resto; y que se sufre siempre y cuando alguien lo vea, en la red social, o en el mundo de veras.
Y ahora parece que las mujeres son todas manipuladoras, sutiles y crueles, como las malas de las telenovelas.
Y ahora parece que hay que matarlos a todos, porque todo indigna, todo ofende, todo lastima.
Y ahora parece que a los 16 años se debe obrar como a los 30, y a los 30 como a los 16; porque todo es todo, y nada es nada.
Y ahora parece que la vida pierde su realismo; parece que la realidad es creíble siempre y cuando imite –con mayor o menor éxito- a la realidad de la ficción guionada.
Y ahora parece entonces que se ama como en la tele, se corteja como en la tele, se teme como en la tele, se reacciona como en la tele.
Y ahora parece que es todo como una novela. Los prejuicios son de telenovela, las expectativas son de telenovela, la nostalgia es de telenovela, la esperanza es de telenovela. Todo sobreactuado.
Yo apagué la tele hace unos años. Jamás sospeché que su programación me rodease, incluso con el televisor apagado.
viernes, 1 de octubre de 2010
Tetas y charlas interesantes (valga la redundancia)
-¡Señor! Mis tetas están más abajo.
-¡Oh! Disculpe señorita que no le mire a las tetas, es que estaba prestando atención a lo que usted decía.
Había una vez una mujer con unas tetas hermosas, medianamente grandotas, levantadas y bamboleantes; harta de no ser escuchada con atención por sus interlocutores –que se dedicaban a mirarle las tetotas- resolvió instruirse y transformarse en una mujer de charla interesante, al punto de desplazar, en la medida de lo posible, las miradas desde sus tetas hacia su cara. Después de un tiempo tuvo éxito y se transformó en una mujer hermosa e inteligente.
Señorita, nótese que:
la adquisición de una charla interesante aumenta su belleza.
Había varias veces una mujer sin unas tetas hermosas, ni medianamente grandotas, ni levantadas ni mucho menos bamboleantes, que harta de no ser mirada a las tetas decidió suspender todo tipo de charla interesante, para desplazar las miradas desde su cara a sus tetas. Velozmente tuvo éxito en su empresa y se transformó en una mujer fea y estúpida.
Señorita, nótese entonces que:
la ausencia de una charla interesante no aumentará la exuberancia de su busto.
miércoles, 29 de septiembre de 2010
Miseria
lunes, 20 de septiembre de 2010
Apuntes históricos: La Guerra Fría
La Guerra Fría fue un episodio lamentable para la humanidad; fue un conflicto entre dos bloques ideológicos con proyectos imperialistas: por un lado, los Estados Hundidos de América, y por el otro la Unión de Repúblicas Socialistas Diabéticas.
Si bien el enfrentamiento surge como consecuencia de la situación político – militar resultante de la Segunda Guerra Mundial, bien puede decirse que ambos bandos se tenían ganas. Y esas ganas que se tenían las resolvieron, como tantas otras veces a lo largo de la historia, tirándose cubitos de hielo. Ya fuese en Vietnam, como antes en Corea, en Afganistán o en la Alemania dividida, la lluvia de cubitos de hielo de un lado a otro de la cortina de hierro fue algo constante. Se recuerdan aun episodios como la colocación por parte de la Unión Diabética de una catapulta-tira-cubitos-de-hielo en Cuba, apuntando directamente hacia los Estados Hundidos, lo que desembocó en la también memorable Invasión de la bahía con cochinos en la que los Estados Hundidos y disidentes cubanos de la revolución de William Castro intentaron invadir Cuba lanzando cientos de chanchos rumbo a La Habana a través de la playa de La Agraciada; lo que supuso un gran error estratégico y un duro revés a la campaña de invasión, principalmente porque la playa de La Agraciada no se encuentra en Cuba, sino en la Banda Oriental.
Otro episodio memorable de La Guerra Fría fue la guerra de Vietnam, donde en otro grandísimo error estratégico el ejército americano pretendió vencer a la guerrilla del King Kong- apoyada por los Diabéticos-, lanzando cubetas de hielo en una selva calurosa como la de Vietnam; ¡Hay que ser pelotudos!
De cualquier modo, a pesar de los errores estratégicos de los americanos y de las ventajas apreciables de los Diabéticos para conseguir hielo y nieve en la madre Rusia, La Guerra Fría fue en extremo pareja. Esto se debió en parte por el ataque constante de los Estados Hundidos a las provisiones de insulina de la Unión Diabética y a la propensión de éstos últimos al consumo de alcohol. Está claro que diabéticos desesperados por la falta de insulina, y encima borrachos, no pueden triunfar en un conflicto bélico.
Hoy en día La Guerra Fría es cosa del pasado (no en vano forma parte de estos Apuntes de Historia) pero en los últimos años el mundo a comenzado a temer un nuevo enfrentamiento de esa escala a raíz de las tensiones entre los Estados Hundidos, que pretenden la exclusividad de posesión de cubeteras de hielo, y la República Popular de Corea e Irán. Los coreanos afirman cosas incomprensibles acerca de sus motivos para tener cubeteras de hielo, y son incomprensibles fundamentalmente porque las cosas las afirman en coreano, y el coreano no se entiende.
Irán por su parte, con Mamút Imagine ¡ya! a la cabeza, alega que las cubeteras que poseen son exclusivamente para desinflamar tobillos en caso de esguinces; porque es bien sabido que los iraníes, al correr en chancletas en la arena, suelen esguinzarse re fácil. Pero con ellos nunca se sabe.
